Crisis Familiar: como ayudar a nuestros miembros

Algo seguro en toda dinámica familiar es que tarde o temprano surgirán problemas y dificultades para alguno de sus miembros, que desestabilizará emocionalmente a sus miembros; situaciones de crisis que pondrán a prueba la capacidad de afrontar, resolver y continuar con la vida familiar. A menudo se trata de situaciones inesperadas, como un accidente, una injusticia, una enfermedad, etc.

La vida a veces nos duele. Y nos duele de maneras parecidas a todos, aunque se expresen de formas muy variadas. Sin duda, los problemas y dificultades forman parte del paisaje de nuestra vida. Problemas y dificultades que de una forma u otra, tenemos que afrontar y que cada familia cuenta con recursos y posibilidades para afrontar estas situaciones. Algunas tienen mayor capacidad de afrontamiento saludable, resultado de la construcción cotidiana de vínculos fuertes y amorosos, que generan mayor capacidad de adaptación y autoprotección. Por otro lado, también hay familias que pueden sentirse derrumbadas por el nivel de angustia y sufrimiento, aislándose cada miembro hacia su propia soledad.

En momentos así, cuando el problema o dificultad nos visita, hacer una consulta a un profesional de confianza puede ayudarnos a manejar mejor el nivel de estrés. Sobre todo, es necesario y urgente! contar con el apoyo y la unión de la familia.

Dentro de la familia, escuchar, empatizar y sostener con firmeza al miembro de la familia en el momento de crisis resultará fortalecedor y le ayudará a sentirse acompañado.

Psic. Ricardo Torres

Los padres o los adultos significativos de la familia pueden ayudar mucho a manejar el problema y cuidar de las emociones que todos los miembros estén sintiendo. Sin embargo, también podemos comprender si los padres no puedan sentirse lo suficientemente fuertes o estar ahí para manejar un problema o dificultad, a veces resulta difícil para ellos hallar ese recurso interior que no fue estimulado en su propia familia de origen, cada padre también tiene su propia historia.

Aun así, es importante que alguno de los miembros pueda facilitar que ante una crisis, todos los miembros puedan envolverse en un abrazo unitario, así sentir el apoyo y consuelo, de esa manera el miembro impactado por la dificultad o problema no sienta que está solo, sino acompañado y amado, a pesar de los pesares.

Además, hacerlo es una rendición saludable, entregarnos todos al dolor que aquello que le sucedió a mi familiar, encontramos así el soporte y contención; lo contrario a esto sería sufrir porque nos oponemos a lo que ha sucedido o renegamos contra la vida, dios y los demás por algo que consideramos que no «debería de haber sucedido», mantenernos en una identidad así solo nos empuja al pozo de los lamentos.

La resiliencia por ejemplo, lo tenemos todos, no es exclusivo de algunos, es la capacidad de afrontar una situación de crisis, saliento fortalecidos de ella. Como versa una cita «lo que no nos mata nos fortalece». Y aquí es importante que el estado emocional de los padres de familia, será fundamental para afrontar la dificultad desde una mirada mas serena, entendiendo y comprendiendo que los hijos se hacen sensibles a la verdad de sus padres y lo mejor que pueden hacer los padres es mostrar actitud ante la dificultad, esperanza hacia la solución y sabiduría para entender que el problema ha llegado como un visitante misterioso para enseñarnos tal vez algo, e incluso para impulsarnos hacia una mayor unión familiar. Como psicólogo he visto a demasiadas familias haber sido tocadas por la desdicha de una pérdida familiar o estatus social y una y otra vez me he sorprendido a la pregunta «¿cuando fue la última vez que todos se dijeron un te quiero, aquí estamos contigo, te apoyamos todos o un abrazo? sus respuestas me sorprenden, pues de forma similar responden que lo recibieron desde hace muchos años atrás, algunos incluso, no tienen memoria de ello.

Las investigaciones han comprobado que los hijos, en todas las etapas de su vida, se conectan con el estado psicoemocional de los padres. Esto significa que la forma en que los padres o adultos significativos manejen el estrés de sus problemas, generará una enseñanza en la psiquis del hijo(a).

Los hijos se hacen sensibles a la verdad de sus padres y lo mejor que pueden hacer los padres es mostrar actitud ante la dificultad, esperanza hacia la solución y sabiduría para entender que el problema nos ha de impulsar hacia una comprensión y transformación personal y familiar.

Psic. Ricardo Torres

Si un familiar nuestro esta pasando por un problema o dificultad, es absolutamente natural y hasta necesario mostrar nuestra vulnerabilidad, llorar o preocuparnos con él/ella. Lo importante es comunicar, de forma adecuada, lo que sentimos y cómo nos encontramos para afrontar de forma madura lo que nos preocupa.

Por ejemplo, si los hijos menores, observan llorar a sus padres y al cabo de un rato lo observan retomar sus actividades con un mejor ánimo explicando: «Me puse un poco triste por… pero recordé las cosas bonitas y divertidas que podemos hacer hoy y lo mucho que te quiero y ya me siento mejor».

A cuantas madres les he transmitido que si sus hijos las encuentran llorando por alguna crisis o dificultad, es un buen momento para enseñarles a sus hijos que llorar es tan importante para recuperar la estabilidad emocional: «Hijo(a) estaba llorando para sentirme mejor después». De esa manera les estamos dotando a los niños y niñas que en su adolescencia o adultez llorar o sentirme triste es una utilidad para descargar tensiones y no acumularlas ni reprimirlas.

Comentarios como: «no estés triste», «no te preocupes», «no tengas miedo», no son recomendables hacia quien está afrontando una situación de crisis.

Frente a alguna emoción o pensamiento que nos parezca exagerado, podemos hablar validando lo que sientes y recordándole que cuenta con nuestro apoyo: «entiendo que te sientas triste, aquí estamos contigo y te queremos y recuerda que…» podemos hablar de los recursos y las posibilidades que tiene.

Particularmente me encanta lo que escribrió el psicólogo español Joan Garriga, en el prólogo de un libro denominado «El poder del dolor»:

Nos las veremos con las crisis, las pérdidas, los quebrantos, las contrariedades, las muertes. Pero una noticia bella es que la propia naturaleza nos provee de la capacidad para transitar los malos momentos sumergiendo nuestro cuerpo en el caldero alquímico del dolor. Viva pues el dolor como recurso, con todos sus matices emocionales. Viva el dolor como barco que nos habrá de llevar de la orilla de la devastación a la orilla de la transformación, arribando con suerte un poco más bañados en luz y sabiduría, incluso amor.

Y agregaría… amor familiar, amor fraternal, amor entre hermanos, a lo desconocido, amor a la vida y amor a la oportunidad de abrazarnos toda la familia y así abrazar también nuestro dolor, con respeto e incluso gratitud por habernos facilitado el movimiento hacia una comprensión y humildad. Las crisis también son oportunidades, con el camino hacia la transformación.

«Envío paz a tu Vida»

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