Hola, gracias por visitarme…

Si usted y yo tuviéramos la oportunidad de sentarnos a conversar, créame, dejaría que sea usted quien me cuente sobre su vida, estoy seguro que es una historia maravillosa, un viaje heróico que tuvo de todo, momentos buenos y no tan buenos, una vida interesante!. Seguramente compartiría conmigo sus emociones y talvez alguna lágrima. Es común para mí encontrarme siempre con amistades y empezar a escuchar sobre cualquier cosa que les gustaría contarme. Me hace feliz ser un servidor al servicio de Dios y la vida que me regaló. Si me lo permites, también me gustaría que me conozcas un poquito…

Me gradué de la Universidad Privada de Tacna, Perú, y tuve la oportunidad de laborar en diversos lugares como psicólogo, tutor y profesor en colegios, institutos, universidades, programas comunitarios, sociales, deportivos, educativos y además en una institución penitenciaria con cientos de reclusos; lo que me permitió enrriquecer mis conocimientos, mirar en la cámara secreta de las mentes de las personas, acompañarlas, acoger sus sentimientos, escucharlos con mucha atención y devolverles una mirada diferente sobre la vida, la realidad, sus pérdidas y dificultades, de tal manera que abandonen el sufrimiento y alcancen su paz interior.

Como psicólogo y ser humano, estoy convencido que la mas grande de todas las felicidades es tener paz interior y para ello necesitamos nutrirnos todos los días de la gratitud por lo que aun conservamos, de tal manera que la vida abra puertas para nosotros y a su debido tiempo, por el simple hecho de tomarla tal como es y estar a su servicio. Mi práctica favorita siempre ha sido la gratitud, desde que despierto, las tres primeras palabras que pronuncio son «gracias, gracias, gracias» y así comenzar el día sintiendo que tengo nuevamente la oportunidad de vivir un día más para hacer las cosas que quiero hacer, sobre todo, de compartir el tiempo conmigo y con las personas que amo.

Cada día, al despertar, pienso: Qué suerte tengo de estar vivo. Poseo una preciosa vida humana. No voy a malgastarla.

Parte de mi experiencia por aquí y por allá, me ha llevado a acompañar a los niños desde mi campo profesional, no en el sentido de los tratamientos o las terapias, sino desde talleres vivenciales con ellos. Creo que como adultos nos enfocamos demasiado en las evaluaciones y problemas del neurodesarrollo, sin duda son importantes, pero estamos olvidando por otro lado algo muy valioso e importante para ellos: la oportunidad de conocerlos y pasar más tiempo de calidad con ellos.

Seguramente al crecer uno tiene que asumir responsabilidades, volverse serio, ganarse la vida, tener orden, disciplina, para poder ser exitosos y garantizar un buen futuro. Todo eso está muy bien, pero no podemos permitirnos ser robots ni máquinas que se apeguen a un guión rígido pensando que la vida nos dará cientos de años para ver si en algún momento tenemos oportunidad de divertirnos, de “salir a jugar”, de «abrazarnos», de reírnos, de decir más veces «te quiero», «te amo», «me gusta estar contigo», etc. en una sociedad tan individual como la actual. Afortunádamente, cada día podemos volver a nacer. Cómo dijo el anciano a la niña en la película El Principito: «Crecer no es el problema, olvidar lo es». Olvidar que aún siendo adultos tenemos las cualidades de un niño para tener una infancia más feliz.

Alguna vez fui un adolescente como todos y se profundamente que significa serlo en esa etapa turbulenta y confusa de la vida y que hoy recuerdo como algo maravilloso! al cuál me gustaría nuevamente regresar. Si! me encantaría!. Por esto mismo es que, cuando tengo que trabajar con jóvenes a nivel grupal o individual, puedo conectar con la mayoría de ellos y saber en que área de sus vidas les está siendo difícil avanzar. Hacerles sentir que son acompañados es vital para que ellos puedan confiarme sus temores y preocupaciones. Sobre todo porque lo que más necesitan es que los adultos validemos sus sentimientos.

Apuesto a la juventud porque soy fiel creyente a su talento, a su curiosidad, a sus ganas de mejorar todo lo que existe, de innovar. Los adolescente y jóvenes que aprecian la vida no se frenan ante las quejas, ellos dan y dan hasta que la vida les sorprende. Ellos son inspiración y les doy las gracias infinitas por permitirme conocerlos. A los adolescentes se les tiene que hacer sentir que son útiles. Pocos jovencitos se sienten así, pero ¡qué gran diferencia produce en ellos hacerles sentir que son importantes para sus padres y para nuestra sociedad!. Sobre todo, que importante es contarles los secretos y claves para una buena vida.

A todos los jóvenes que he podido acompañar, mi agradecimiento y mi paz. Que sepan que el secreto de una buena vida es estar en paz con la vida misma, nuestros padres y uno mismo; solamente así, se abren las puertas de las oportunidades.

El deporte es vital para nuestra salud y a mi me encanta utilizarlo, es uno de mis doctores naturales favoritos para estar bien de salud. Salir a correr temprano, solo o en compañía es muy agradable. Debo confesar que el «running» ha cambiado tanto mi vida que veo el mundo y la vida como un lugar distinto de lo que perciben otras personas. Desde la primera vez que crucé la meta de un maratón, todo cambió para siempre.

Correr se parece a un estado de meditación en movimiento. Sientes tú cuerpo, tu respiración, aparecen pensamientos intrusos de parar, que controlas dirigiendo tu atención a tus pasos, tu camino, el paisaje, tu respiración, tu meta, etc. Es una atención plena contigo mismo. Es un mindfulness en movimiento.

Además del running, también practico el ciclismo, ambos deportes me han regalado salud, alegrías, libertad, paz y buenos amigos. El deporte nos ha enseñado disciplina. Nos ha enseñado perseverancia. Nos ha enseñado a prestar atención a nuestro cuerpo. Nos ha enseñado el valor de la salud, del compañerismo, de la amistad y del amor propio. Realmente espero que hacer deporte te llene de la forma que llena nuestra vida, para que también puedas descubrir algunas cosas más de ti que no conocías. Todos tenemos un corredor que llevamos por dentro!!!

El deporte es tu pasaporte hacia tu salud física y mental. Cambiemos las Pastillas por las Zapatillas 

Finalmente, dedico estas últimas líneas a mis padres, mi hermano y a la compañera de mi viaje por esta vida. Son el regalo mas hermoso que Dios ha podido darme. A mi compañera de viaje, Cecilia, psicóloga de vocación y dedicación, a quien conocí en la Universidad, cuando nuestros destinos se estaban forjando. Desde entonces, la quiero, la cuido, la admiro y en lo que la vida me permite la acompaño. Lo nuestro sigue siendo un taller de amor; un baile que aprendimos a bailar. Gracias por tu cómplice sonrisa y tantos momentos de conversación.

A mis padres y a mi único hermano, lo mas importante que tengo. Como tantas familias que fueron visitadas por las crisis y contrariedad y que los acogimos con amor en nuestro hogar, como huéspedes que vinieron a fortalecernos, unirnos y dejarnos llevar por nuestra confianza en Dios. A pesar de los pesares nosotros le dijimos «Si» a la vida, tomando con alegría lo que nos regala y soltando con gratitud lo que nos quitó. Nos entregamos al deseo misterioso de una voluntad más alta que nos asiste con sabiduría y amor del porque hace las cosas. A mis padres les agradezco la fortaleza y la fidelidad que me enseñaron y sobre todo la vida que me regalaron, fruto de su amor y de todo lo que hicieron para que mi hermano y yo estemos aquí, vivos, al servicio de la vida y de los demás. Los amo, papá, mamá y hermano.

Gracias por permitir contarte un poco sobre mi.

Envío paz y alegría a tu vida

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