Para poder superar una ruptura

Abrirnos al amor en la pareja también significa hacernos candidatos al dolor. Sabemos que no hay garantías si será para siempre o no. Abrimos nuestro corazón cuando podemos aceptar que tal vez nos dolerá. Si deviene la traición o el desamor o la ruptura inesperada, se pone a prueba nuestra autoestima que consiste en saber que podremos con ello y que lo superaremos fortalecidos.

Cuando un vínculo es fuerte y profundo y lo perdemos, es muy probable que pasemos por una fuerte necesidad del otro o que neguemos en un primer momento lo que haya sucedido, son las conocidas primeras fases de un duelo, donde surgen la negación, desesperación, rabia y depresión. Fases que debemos transitar durante un tiempo y que por lo general, la alegría y el deseo de vivir acaban siempre regresando de forma natural a nuestro cuerpo.

¿Y cómo superar entonces una ruptura?…

Antes tenemos que evitar caer en posiciones débiles, como el victimismo o el resentimiento, son posiciones que en el fondo solo nos mantienen en el pasado y que, en algunos casos, la persona puede tomar una posición manipulativa creyendo equivocadamente que su sufrimiento le concede algún tipo de derecho como por ejemplo: autodestruirse en el alcohol, descuidarse o alterar su calidad de vida. Como dice una cita: » Sufrir es más fácil que actuar». Y es que el dolor, que es parte del proceso del duelo sentimental tiene muy mala prensa, y hacemos de todo para escapar de el o para defendernos de el, a veces en escapatorias de todo tipo.

Sin duda el duelo se parece a un túnel largo y sombrío, te produce retracción, rabia, pena, culpa y desesperanza, pero todo túnel culmina en una luz y regresa la esperanza y nuestra vuelta a la alegría. Este proceso puede durar un año o dos, a veces menos, siempre que aceptes que esto te ha tocado vivir y empezar de nuevo. Ahora bien, si pasan los años te sigues sintiendo víctima, entonces te paralizas de forma voluntaria en un lugar sufriente. Para recuperarnos de una pérdida, es necesario aceptar lo sucedido y saber que la vida tiene sus propios deseos y que estamos tal vez siendo cuidados a su manera, puede que tal vez te esté protegiendo de algo o quiera hacerte más sabio para tus próximos vínculos, o puede que tenga otros planes mejores para ti. Por ello, conviene no resistirnos tanto al dolor, tienes que permitir que el dolor, en forma de llanto, pena, angustia, rabia, etc. se dejen sentir y dejar que hagan su función en tu interior, que no es más que fortalecerte y hacerte mas sábio para tus próximas experiencias.

Lo que ayuda es que sepas que así como estas programada(o) para vincularte con los demás sintiendo placer y expansión, también está en tu naturaleza y en tus recursos psicológicos los procesos que te permiten desapegarte de una persona. Así también, para poder superar una ruptura es importante expresar aquello que no hemos dicho a lo largo de la relación, aquello que quedó atascado, y que tal vez intoxicó el aire y nutrió tus desencuentros con esa persona. Si es posible hacerlo directamente con la otra persona delante, mucho mejor; si no es posible por cualquier motivo, podemos escribir todo lo pendiente e imaginar a la otra persona en una silla vacía frente a la nuestra y decírselo.

Por otro lado, es sanador agradecer todo lo que nos ha dado la otra persona y todo lo que hemos podido vivir a su lado. A algunas personas les va bien hacer una lista de las cosas que pueden agradecer. Aceptar lo que nos ha dado el otro y decir gracias nos pone en disposición de valorar lo recibido y desde ahí poder superar la ruptura, porque la gratitud calma el victimismo y el resentimiento. Cuando podemos ver lo que nos ha aportado una relación y lo que hemos aprendido en ella, estamos en disposición de cerrarla y abrirnos a lo que esté por venir.

Envío Paz y luz a tu vida.

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