¿Por qué nos quejamos tanto?

Consciente de que hay situaciones profundamente difíciles o dolorosas y que en esos momentos resulta difícil pensar en términos de agradecimiento. Entonces surge la duda, el pesimismo, la queja… Sin duda un poco de queja permite el desahogo y puede llegar a ser positiva, sin embargo, si permanecemos demasiado tiempo en ello, corremos el riesgo de quedarnos chapoteando en el lodo de la queja y la crítica negativa, sin aportar soluciones creativas.

Entonces, ¿Por que se queja una persona? Porque no acepta lo que sucede, porque se cree que sabe más que la vida o que los demás, porque está íntimamente convencido de que tiene la receta para que el mundo funcione de la mejor manera posible, y cuando no lo hace, se queja. Quejarse es no aceptar la vida tal y como se muestra: es estar peleado con ella. Si usted está peleado con la vida, con las personas o los acontecimientos, sólo puede haber un perdedor: usted.

Una observación, muy personal por cierto, al respecto de la queja es que detrás de ésta, sobre todo cuando se trata del ámbito laboral, suele haber una falta de motivación, una falta de objetivos, un estar en el camino equivocado. Sin embargo, el que sabe adónde se dirige se lamenta menos ante los problemas. Simplemente se detiene, arregla el pinchazo y continúa su viaje.

En la vida atraemos lo que somos. Lo semejante atrae lo semejante. Siempre ha sido y siempre será así. Por ejemplo, junte en una sala a cientos de personas y los tres más quejones y criticones tardarán unos minutos en juntarse. De modo que si usted se mueve en la energía de la queja y el lamento, se estará convirtiendo en una persona problemática. Y atraerá problemas y personas problemáticas. Atraemos lo que somos y somos lo que pensamos. Como es adentro es afuera. Por eso, ser agradecido es fundamental.

Acostúmbrese a reservar cada día un ratito para pensar a quién y a qué está agradecido este día. En la noche por ejemplo al acostarse haga este ejercicio de agradecimiento: le aseguro que tiene un efecto terapéutico tremendo!. ¿Por qué no empezar ahora? Piense en todo aquello por lo que tiene que estar agradecido hoy… para empezar, por el regalazo de estar vivo… con algo de práctica, observará cómo es capaz de encontrar cada vez más motivos por los que dar las gracias y esa propia conciencia le permitirá vivir sin miedo y vivir en paz y tener la claridad que necesita para sus ideas y proyectos, con la plena confianza de que usted es asistido por una inteligencia divina y organizadora que acomoda las cosas. Esta sencilla práctica de agradecer, si consigue convertirla en rutina, tiene el potencial de iniciar un giro tremendo en su vida. Reflexionar cada día sobre qué está agradecido, cambiará su actitud hacia los demás y hará que sucedan para usted, maravillosas sincronías.

Nada ha cambiado, pero, como yo he cambiado, todo ha cambiado.

Proust

Ánimo, envío paz a tu vida.

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